13 de abril de 2013

Lo Que Fui | Sobre aquellos momentos que no lo son más


Fui. ¿Será acaso importante? Haber sido una cosa, y no serlo más. Físicamente, haber existido en éste plano supuestamente tetra dimensional. Haber andado por el mundo, con los pensamientos al desnudo y las palabras tan rigurosamente escondidas. Observado con los mismos ojos como la mirada cambia, como la tristeza consume sueños y se destroza a sí misma sin dejar rastro.

Fui decepcionado, víctima de mis propios desencantos, de los fútiles intentos por traer orden a una vida sin sentido ni color. Página en blanco dentro de un libro maltratado, pues mis letras huyeron para no volver más. Ni una mancha gusta de mi blanco espacio, prefiriendo morir limpiada que permanecer en mí.

Fui el fin de una estrella, que murió por implosión. El último brillo de una luz no tan cegadora, menor y subestimada, apartada del nocturno cielo, oculta tras los cometas salvajes que viajan sin motivo ni dirección.  ¿Qué será de la estela que dejan detrás? No hace más que quemarme, con intención más sin final, con esas ganas de herirme sin dejarme descansar.

Fui quien debí ser, ni más ni menos. Jamás quien esperaban, jamás dando explicación. Sin embargo, el cansancio pesa. Y aunque las intenciones son buenas, los resultados no siempre lo son. Y aún así, así seguimos, aún andando por el mundo, con palabras más valientes y miradas aún cambiantes.

Fui, y no soy más. Cada noche me reinvento, esperando mantener mis deseos en forma, listos para solidificarse al amanecer. Cada letra huída, iré tras ella, armando oraciones para mi deleite y placer. Cada noche me reinvento en su abrazo y recuerdo, en aquel beso que derrite mis ganas y sella la habitación.

Fui, y lo que más me intriga, es saber que seré después.