6 de diciembre de 2016

(doble)Vínculos Innecesarios

La combinación de sensaciones ha sido extremadamente extenuante. Siempre el fin de año pone un poco de nostalgia al ambiente, y si se le suma nostalgia especial y particular, los días pueden desembocar en pequeñas explosiones de temblores, suspiros y lamentaciones. Observar estático como las cosas siguen moviéndose a pesar de uno, a pesar de los esfuerzos y las promesas, de como las amenazas se vuelven fieras y se vuelven realidad, de como las palabras se desvanecen poco a poco tras la última seca despedida. Darse cuenta que no hay porqué decepcionarse o entristecerse si la culpa no fue propia, que no había nada más por hacer, y decepcionarse y entristecerse aún más por ello. Pensar y decirse y escuchar que las cosas podrán ser mejores, que algo más está por llegar, que después de todo, los daños no fueron tan cuantiosos, aunque tampoco tan colaterales. Buscar desesperado lo que ya no está, gritar por algo que se fue por cuenta propia.

Definitivamente no es una situación en la cual pueda pensar muy claro. Todo sigue demasiado nebuloso y frío, los días son más largos que de costumbre y el silencio vespertino es en extremo deprimente. Las preguntas y evasiones son lo que más abunda ahora, con todo y el hecho de que es justo lo que he buscado evitar. Inocentes o preocupadas, sean como sean, me han servido para darme cuenta que había más luz de la que creía, a pesar de las habitaciones vacías. Habrá que clausurar poco a poco las ventanas y rendijas y dejar sólo un tanto abierta la puerta principal, para no olvidar lo que ha pasado, para jamás volver a entrar.

Ha sido mi semicírculo más tenebroso y maldito. No sé hasta qué punto las responsabilidades puedan ser repartidas, pero no me voy a parar a preguntar. Tomaré lo que es mío y me iré caminando lento, volteando de vez en cuando. Una última parada para limpiar el desastre que dejó, metiéndose por la ventana y esfumándose sin más. Sin duda tendré que replantearme varias cosas, pensar que no creer en la promesa no es por no ser cierta, sino por no querer cumplirla. Caminar y caminar, mirando el seco paisaje, ignorando ligeramente el suelo, hasta el punto en que pueda tararear esa canción sin estremecerme como ahora. Vaya profecía que resultó. Justo a tiempo.

No más escondites. No más frases rebuscadas. No más inventos nocturnos para historias diurnas. No más largas esperas. No más promesas, no más mentiras. No más cielos multicolor. No más vínculos innecesarios.

No, no todo fue bueno. No, no todo fue malo. Fue. Y ya no es más. En algún momento había que entender que después de tantas cosas y después de tanto tiempo, el otoño tenía que acabar.

11 de mayo de 2016

Definición: Resiliencia

Después de tantas situaciones y circunstancias, después de tantos tiempos pasados rotos y futuros sin fecha de entrega, llegó un punto en que las analogías y comparaciones son insuficientes, y que el intento de despersonalización de todo no ha sido del todo agradable. Así que, aunque tal vez no del modo más abierto posible, ahora es turno de ser más directo, en un intento no de clarificar dudas, sino de calmar la mente y el alma.

Siempre he carecido de una "estabilidad". Existe una pequeña inquietud dentro que no me deja ser como quisiera, siempre pensando, siempre esperando cosas de las cuales aún no hay pista alguna. Sí, suelo adelantarme a los sucesos, y regularmente con bastante ansiedad, y debido justamente a esta ansiedad es que termino por ser demasiado torpe cuando llegan a suceder, o termino demasiado exasperado, por tanta espera. Llega a ser incluso frustrante para mi mismo, sufrir de tanta ansiedad sin poder controlarla del todo. A veces la emoción es excitante. A veces la emoción me sobrepasa. Y más veces la emoción me traiciona y los desastres causados son, lamentablemente, más grandes que la misma emoción. Y el principio de nuevo...

Me ubico como una persona muy difícil de tratar. Recién he caído en (más) cuenta de mi forma de hablar y tratar a la gente, y sé que no resulto muy amigable en muchas ocasiones. Si alguien leyendo esto lo ha notado, y sentido, sobre todo, le ofrezco mi disculpa más sincera. Juro por todo lo que me es sagrado que no lo hago con afán de lastimar. Sin buscar llegar a justificarme, aunque termine siendo así, "así soy". He perdido mucho por ello, me he lamentado bastante. Si de algo sirve, me he prometido hacer algo al respecto por ello.

Además de lo anterior, suelo (o solía) ser una persona con principios. No, no de los comunes. Siempre he considerado a mi moralidad bastante ligera, y sí, debo aceptar que incluso para mis bajos (o altos, como se les quiera ver) estándares, los he roto innumerables ocasiones. Con todo y ello, ya no estoy feliz con ellos. Los remiendos ya son demasiados, hay parches sobre parches y algunas partes se comienzan a pudrir. Está ese pequeño gran vacío ocasional, esa presión en el pecho, esa incomodidad en las manos, cuando siento que ya no se está cómodo con uno mismo. Y eso significa que es momento de cambiar. Y planeo hacerlo. Sin embargo, a mi manera, me quejaré primero antes de hacerlo. Vaya, no sería mío realmente si no me quejara.

Los últimos tiempos han sido demasiado turbulentos. He pasado de estar en la cima de un éxtasis emocional o lo más profundo de mi abismo personal. Tal cual, no hace mucho sé que llegué a lo más bajo que podría haber llegado, un punto en que el desprecio era tan enorme que comenzó a consumir todo. Poco a poco he ido saliendo de allí, trastabillando más seguido de lo que he esperado, pero avanzando, quiero pensar. A pesar de mis sueños frustrados, mis esperanzas con prefijos nuevos y mi (sí, de nuevo) ansiedad desenfrenada. 

Creo firmemente que en los últimos dos o tres años he cambiado más que los veintiuno anteriores. Supongo que es esto a lo llaman crecer. No es tan malo. Ayuda, sirve. Duele. Duele mucho. Justo ahora, mientras escribo, siento como me tiemblan las manos porque sigo evitando escribir/hablar de un tema que me ha comido por mucho tiempo. Sé que seguirá doliendo hasta que no haga algo verdaderamente rectificante. No sé si estoy listo para ello. Pero, como siempre, mi ansiedad puede más. Dejaré que me guíe de nuevo, que vaya delante, esperando sinceramente esta ocasión consiga acertar.

(He sido ahora lo más sincero que he sido en este espacio.)

25 de abril de 2016

Aviso: Conejo Viejo Busca Nueva Silla de Ruedas

1. "Tal vez no era lo que parecía, pequeño. Tal vez sólo miraste mal. Estaba oscuro (¿Qué tan oscuro podría haber estado para no verlo correctamente?), estabas cansado, no lo sé. Pero tal vez... no, seguramente no era lo que parecía. O al menos lo que creíste. :pequeña pausa: Lo lamento. De verdad lo lamento. Supongo que no hay mucho que pueda hacer llegado este punto (Pudiste haberlo hecho antes, no esperar hasta ahora). No, no, no me mires así. En el fondo sabías que sería de esta manera. No te mientas, ya no más. Entiendo si en algún momento te sientes mal, molesto incluso. No te puedo culpar. Pero... tampoco puedo hacer nada (¿De verdad no puedes?), lo siento. Sencillamente no me siento para ello. No sé qué podría hacer (No, seguro que no... :suspiro:). Lo lamento." :sale del cuarto:

2. "Después de mucho pensarlo (Mucho, sí, cómo no. ¿A quién engañas?), llegué a la conclusión de que, sí, existe la muy ligera (Ligera... sí...) posibilidad de que todo haya sido causado por ella. ¿Te das cuenta? ¡Las fechas incluso encajan! Las fechas, los sucesos, las fotografías... Es como un (muy cruel) rompecabezas. Simplemente ya no es lo mismo. El tiempo pasa, lo sabes. Es posible que aún no se note, pero pasa. Y, como te estás dando cuenta, no es justo con todos. Vaya :alargando la primera -a-: que no es justo. Y eso sólo tomando en cuenta lo que me has dicho. Supongo que hay más historia. Incluso historia que tú mismo no sabes. Y... :pausa: sé que no vas a preguntarle (No, supongo que no) . Así que, siendo así... mejórate pronto, ¿vale?. ¡Ánimo!" :sale del cuarto:

3. "¡...erta! ¡Despierta! No sé cuanto tiempo llevo hablando y tú ni en cuenta. En fin, te decía. Es mejor así, ¿no? Digo yo. La esperaste y no llegó. Y no fue sólo una vez. Lo sabes mejor que yo (Sí, sí, lo sé). Venga, no te desanimes ("...más..."). Podrías verlo de esta manera. Es para bien. Todo. Todo es para bien. Incluso... :mira hacia abajo: el que estés aquí. Estoy seguro que de aquí todo será para arriba. Ya verás. Es cuestión de tiempo. Poco a poco verás que todo esto no es más que una mala pasada. (En cuanto salga de aquí, querrás decir...) Sí, ya verás. En cuanto salgas de aquí (¡Mira! Parece que me lees la mente.). :ve el reloj: Mira, debo irme, pero prometo pasar pronto de nuevo, ¿está bien? (Sí, claro... Yo aquí espero. No es que pueda ir a algún lugar, ¿cierto?) Cuídate. Todo estará mejor, vas a ver." :sale del cuarto:

4. ¿Desde cuándo eres así, eh? (¿Sabes? Casi podría darte la fecha exacta...). No te recordaba de esta manera... Vaya que estás hecho un problema. En la que te metiste. ¿No me digas que nadie te dijo nada a tiempo? (Sí, sí me dijeron...) Alguien, ALGUIEN tuvo que haberte dicho (¡Que sí! Ya lo sé...). Digo, aunque fuese por cortesía. Y mira cómo has acabado. :mueve la cabeza: No, no, no es posible. Sin nadie que te vigile, sin nadie que pase a ver cómo estás, cómo te encuentras. Creo, ahora que recuerdo, que jamás fuiste muy bueno con estas cosas (Me conoces mejor que nadie.). Te juro que si yo hubiese estado aquí, jamás, te digo, ¡jamás! te hubiese permitido que... :voltea hacia la puerta: ¡Oh! Ho... hola. Disculpa por el alboroto. :desvía la mirada: Creo que me iré. :regresa la vista: Mejórate. :sale del cuarto con paso apresurado, con la cabeza hacia abajo:

- "Hola", - dijo.
- ... -
- :suspira, mientras mira por la habitación: "Creo... que hay muchas cosas que hablar".

:Silencio:

14 de abril de 2016

Simultaneidad Correspondida

"¿Me dirás qué significa?"

La belleza de lo ordinario, transcrito en una tranquilidad que no se había sentido en meses, ampliamente discutida y discutidamente ampliada, toma forma en los tan ansiados brazos de a quien tanto se echó de menos. Más allá de lo que implica, de las noches en vela, de la impaciencia diurna y del eterno esperar... Más allá de lo posible o lo imposible, del destino, de lo que se imaginó en aquel primer momento. Todo podría resumirse en un par de incompatibles palabras, y aparentemente impronunciables. 

Hablar de los ciclos, no tan circulares sino un poco más cuadrados, en que lo que cambia no son las personas sino las circunstancias. A pesar de ser cuadrados, avanzan, y se quedan presentes más tiempos del que podría ser recomendado. Como alimañas se alimentan de esperanza, y siendo esta esperanza siempre floreciente, se hambre es siempre desgarradora. Desgarra y destroza todo lo que ha sido, y desgarra y destroza todo lo que sigue siendo, pues renace y se forma y desea y anhela y desespera mientras tanto. 

¿Y si en algún momento regresaras? ¿Qué sería de mí? Los viajes no serían tan sencillos, rayando en lo imposible. Los sueños carecerían de sentido, y tanto que se haya dicho caería en desilusión. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿En qué momento se volvió tan largo? Alcanzado el momento en que no importa para donde se voltee, está por todos lados. Hasta cuando y donde se supone que no debería, sin culpas o responsabilidades, prisas inconcebibles y consecuencias notoriamente disfrutadas.

Seguramente ha cambiado. Seguramente no pasará otra vez, Seguramente siempre se está equivocado, Seguramente todo aquello que ha pasado y pasará seguirá cambiado sin algún poder que lo detenga. Y si las imágenes siguen volando, tal vez deba tomar una de vez en cuando y grabármela para jamás olvidar, y así siempre saber lo que se siente y lo que es y lo que será cada vez y a cada intento cuando la pantalla se vuelve de colores y formas diferentes, incomprensibles, y las palabras se convierten en canciones increíblemente repetitivas, que no dejan de sonar, que no abandonan.

¿Me dirás qué significa? ¿Me lo explicarás de nuevo? ¿Siempre que lo necesite, siempre que te lo pida? ¿Me dirás que aún significa lo mismo? 

21 de enero de 2016

Ritmo y Rima

Comenzar. De nuevo. Sin convencimiento. De nuevo. Borrar. Levantar la mirada, distraerse un poco, mirar a lo lejos, buscando aquello que no se sabe qué es, pero se busca. ¿Cómo será? Magnífico, sin duda. Necesitará explicaciones, sin duda. Escenarios a luz baja, iluminados sólo lo necesario para poder verse las manos y ver los pasos a seguir, aunque no lo suficiente para convencer de dar dichos pasos. El camino es cambiante, con ocasionales tormentas y con días muy soleados, que crean un perfecto equilibrio de insana cordura. ¿Qué hacer?

Posibilidades inciertas, esperanzas con diferentes formas, conocidas y desconocidas a la vez. Pensamientos que obligan a tomar responsabilidades propias, aunque un tanto desagradables a la propia conciencia. Sin palabras de aliento no queda más que dejar todo a la imaginación y suposición, esperando todo resulte de la mejor y menos dolorosa manera posible. Mientras más y menos, mejor. Se imagina. Se supone. 

Y se continúa viajando entre recuerdos y luchas contra el pasado que nada tiene que ver con el presente actual ni con el futuro esperado. Y un lamento llega porque se es incapaz de centrarse y hacerse ver que al final será lo que deba y lo que no deba será también. Inevitablemente.

Inevitablemente. La luz no llega, no alcanza, falta y se burla en ausencia. De la incertidumbre, de las noches sin dormir. Pero, ¿cuándo será que alcance la luz, que ilumine lo suficiente para saber qué pasará? ¿Cuándo, cómo, dónde? Las palabras jamás son suficientes, hieren o embelesan, a veces ambas al mismo tiempo. Quizás el convencimiento llegue pronto, en algún momento, y todo se sienta normal, adecuado, agradable, tranquilo. Perfecto.

La motivación debe llegar en un cierto punto. Esta rima multicolor que no deja de girar, de reinventarse, de asustar y perseguir. Moldea y sella destinos inconclusos, cambia las actitudes a su deseo. Pero nunca te da una respuesta. No importa cuando lo intentes. No llegará.