“Walked into our world
and made horrible sounds…”
Levantarse temprano. Frío.
Tiempo libre. Azúcar. Reencuentros. Recuerdos. Ex- amigos. Conceptos olvidados.
Libros nuevos.
Fácil. No fue precisamente ocupado, pero resultó bastante productivo.
Curioso es ver cómo evolucionan los asuntos, como los meses cambian a la gente,
cómo la tranquilidad te invade cuando retomas una conversación. La emoción
fluye hacia abajo, derramándose por el patio, mientras miras a la gente ir y
venir, ver y tocar, comprar y preguntar, andar por ahí con sus preocupaciones,
enteramente ajenos. Y aún así, no puedo evitar que mi curiosidad crezca, que
aquel deseo de saber qué ocurre me invada y yo comience a divagar.
““I will wait for
you”, she said, endlessly…”
Un viaje. Caminata. Oportunidad. Una puerta. Un paso, para dentro o
para fuera. La hora de la comida. Eventual llegada inesperada. Gritos.
Disculpas. Equivocación. Más disculpas. Extraña calma.
Me siento atrapado. Esa sombra
persiste, me sigue, me atormenta. Esa sombra que me encuentro en todos lados,
sin fallo, sin descanso, sin dejar de sangrar. En los salones. En las fotos. En
sus letras. En las voces de los demás. En aquel pasado que se aferra al hoy con
sus frías manos, que me asfixia y no me
deja ir. Esa sombra perdida y lejana, pero siempre presente. Siempre frente de
mí. Y aquella desesperación porque no puedo hacer nada al respecto, porque no
es mi sombra. No es mía, mas es a mí a quien ataca. Su filo me descose, me tira,
me deja maniatado a su merced… parece que gusta de burlarse de mí, sin saberlo,
sin intención. Me desvanezco,
no puedo más…
“Still each time I
always meant every word, every one. Though in time they finally bent…”
Meses. Olvido. Búsqueda. Fracaso. Intentos. Más recuerdos. Cartas
perdidas. Pedazos. Bordes. Ojos oscuros. Preguntas. Confusión.
El tiempo pasa y jamás permite
descanso. Aún cuando uno se cree seguro, muy en el fondo, aquella pequeña parte
continúa creciendo, inundando al ser de dudas. ¿Será acaso que no hay remedio?
Los pensamientos chocan entre sí, estallando y creando universos nuevos, cada
uno tan igual al anterior, pero su frescura extiende la sensación que se está
viviendo de nuevo, desde el comienzo. No importa cuánto tiempo pase, a final de
cuentas el callejón siempre está a unos pocos pasos. Me pregunto si debería
seguir caminando. ¡Qué importa! El camino me lo sé de memoria, y aunque esté
oscuro, el precipicio siempre está ansioso de recibirme de nuevo.
“I will bite straight
through as I wait for you, dear. Endlessly…”
Permanencia. Fuga. Frustración. Ira. Contemplación. Sin lugar para el
arrepentimiento. Lluvia. Piano. Silencio. Oscuridad… nada más.
Esa ingenuidad que jamás
abandona. La esperanza muere al último, dejando frío y seco a quien le dio
cobijo, sin siquiera pagar el hospedaje. No hay más camino, no hay vuelta
atrás. Sólo arriba y abajo. No hay luz. Todo se ha ido. Murió al último, pero se
llevó todo. Bajar la cabeza no sirve de nada, aquí no funciona pensar que si no
se ve, no existe. Por supuesto que existe. El fútil intento por negar su
existencia sólo hace que permanezca más, y marque más profundo. El dolor se va,
pero la cicatriz siempre se queda. Y se burla. Sabes bien que no te esperará
más. Se ha ido, no volverá. Rompe todo, enójate, recuerda, maldice, perdona… En
algún momento todo volverá a empezar.