Fui. ¿Será acaso importante? Haber sido una cosa, y no serlo
más. Físicamente, haber existido en éste plano supuestamente tetra dimensional.
Haber andado por el mundo, con los pensamientos al desnudo y las palabras tan rigurosamente
escondidas. Observado con los mismos ojos como la mirada cambia, como la tristeza
consume sueños y se destroza a sí misma sin dejar rastro.
Fui decepcionado, víctima de mis propios desencantos, de los
fútiles intentos por traer orden a una vida sin sentido ni color. Página en
blanco dentro de un libro maltratado, pues mis letras huyeron para no volver
más. Ni una mancha gusta de mi blanco espacio, prefiriendo morir limpiada que
permanecer en mí.
Fui el fin de una estrella, que murió por implosión. El
último brillo de una luz no tan cegadora, menor y subestimada, apartada del
nocturno cielo, oculta tras los cometas salvajes que viajan sin motivo ni
dirección. ¿Qué será de la estela que
dejan detrás? No hace más que quemarme, con intención más sin final, con esas
ganas de herirme sin dejarme descansar.
Fui quien debí ser, ni más ni menos. Jamás quien esperaban,
jamás dando explicación. Sin embargo, el cansancio pesa. Y aunque las
intenciones son buenas, los resultados no siempre lo son. Y aún así, así seguimos,
aún andando por el mundo, con palabras más valientes y miradas aún cambiantes.
Fui, y no soy más. Cada noche me reinvento, esperando
mantener mis deseos en forma, listos para solidificarse al amanecer. Cada letra
huída, iré tras ella, armando oraciones para mi deleite y placer. Cada noche me
reinvento en su abrazo y recuerdo, en aquel beso que derrite mis ganas y sella
la habitación.
Fui, y lo que más me intriga, es saber que seré después.
Excelente, buena manera de hacerte conciencia, poética... sin retórica que estorbe, pero tampoco con la frialdad de la directiva
ResponderBorrar-simplemente, conciso y preciso-