24 de agosto de 2015

15:09

Esa clase de impresiones jamás se van. Son pequeñas cosas, detalles que parecen tan insignificantes que causan tantos mares de ideas y pensamientos y sensaciones y caminatas largas por las noches. Tan pequeñas que causan un momentáneo terremoto con minúsculas réplicas por el resto de la vida. Porque sé que de cuando en cuando, cuando cierre los ojos, estará esa ligera posibilidad de recordar el sismo original y me volveré a estremecer como esa primera vez, sentir esos escalofríos que no abandonan, que se quedan más que aquello que los causó.

Tan triste como es, por sí mismo, no encontraré nunca una explicación. Es sencillamente imposible. No hay quien pueda dármela, y aunque existiese aquel que pudiese y ese aquel quisiese dármela, no estaría de acuerdo, no estaría conforme. Nada sería suficiente. Supongo... supongo que hay un momento en que debo reconocer que esa explicación no será, y aceptar tan sólo a resignarse, a acoger ese suspiro tan vacío de ánimo y carente de terminación, porque cuando empieza continúa hasta que el aliento se acaba, porque esa imaginaria melodía triste con piano lento sonará siempre y no le podrás decir que a partir de ese momento siempre le recordarás con ella.

Después de un tiempo de pensarlo, de situaciones tan diferentemente similares, llegué a la conclusión que lo que importa no es la cercanía que se haya tenido con esa persona, sino la imagen que se tiene de ella. No es quien fue, sino lo que significó, lo que hizo y lo que dejó. No es el tiempo, sino la enseñanza, los momentos, ese recuerdo de una plática bajo una verde sombra, de alguien que escuchó aunque no tenía porqué hacerlo, que a pesar de la nula relación confortó un poco.

No, no lloré. No tengo porqué hacerlo. Y eso, por supuesto, no significa que no lo merezcas. Sencillamente, la sensación se escapó tan pronto como llegó, volando, flotando en el espacio que le corresponde, donde siempre estará, y donde siempre estarás tú. Nunca te irás, eso te lo aseguro.



Para ti, donde sea que estés.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario