19 de diciembre de 2012

La Distancia Que Existe Entre Dos Letras Consecutivas | Sobre cómo las cosas llegan a ser esas cosas que son…

Curioso. Siempre es curioso. Una de esas tranquilas tardes en que te sientas en algún lugar, y no tienes alguna cosa que hacer, y si la tienes, la estás postergando porque simplemente no tienes ganas de hacerla. No importa por qué, el punto es que te sientas en algún lugar. O al menos, yo lo hice. Y de repente, entre aquel relajado estado en que me encontraba, llegó aquel pensamiento: “¿Cómo llegué aquí?” No fue cuestión de encontrarse en estado inconsciente en que parece que te teletransportaste hasta ahí, sino el intentar hacer una pequeña remembranza del cómo fue que la vida ha girado hasta que te colocó en ese preciso punto. Y resultó imposible no ir pasando por ciertos momentos, aquellos que por ese momento consideré que podrían haber sido los que marcaron de una manera tan profunda, que hayan hecho que cambiase mi andar. 

Digo que es curioso, porque cuando se presentan, hay ocasiones en que maldices y vuelves a maldecir lo que te está ocurriendo, deseando estar donde antes estabas. Y un poco después, cuando tu cielo se despeja, te dices a ti mismo que, al final, no estuvo tan mal. Incluso puedes reírte de ti mismo por haber reaccionado de tal manera. Total, no era para tanto, ¿o sí?

Y es que todo es cuestión de decisiones. Uno decide qué hacer, cómo hacerlo. Uno toma aquellas difíciles decisiones. Chocolate o vainilla. Vaso o barquillo. Eso puede cambiarte completamente. Seguir o cambiar. Y sobre todo, ¿hasta dónde? Pues aunque uno quiera quedarse sentado preguntándose cosas, las personas siguen caminando junto a ti, y casi siempre sin mirarte, incluso cuando les estorbas el paso. Así que, casi siempre, estás sólo tú, sentado, preguntándote, decidiendo. 

Resulta increíble que tan pequeños detalles logren moverte tanto. Una simple y casual despedida que no resultó tan simple ni tan casual, la calle que tomarás para llegar a tu escuela, qué canción escucharás primero al colocarte los audífonos, aquel beso que te dieron antes de que lo dieses tú. Tal vez, el Efecto Mariposa, a pesar de su explicación un tanto exagerada, no esté del todo equivocado. Porque es posible que no puedas cambiar el curso o duración de una tormenta, pero seguro que sí puedes decidir si resguardarte o no. Siempre es punto de verlo de diferente perspectiva, de tomar tu paraguas o disfrutar un poco de la lluvia.

Son tantas personas que pasan por tu vida, tantas cosas que hay que hacer o deshacer, que si nos detenemos a pensar en cada una, seguramente terminaríamos un poco locos. Pero hacerlo de vez en cuando, incluso resulta reconfortante. Pues al final, no es sólo saber cómo fue que llegamos a estar ahí, sentados, sino saber a dónde iremos cuando finalmente decidamos levantarnos y continuar.

1 comentario:

  1. Jajajaja el "¿cómo llegué aqui?" siempre tan oportuno xD

    ResponderBorrar