"¿Qué tan bueno podría ser que empiece esta carta amenazando con que será la última? ¿Cambiará acaso lo que pienses de ella cuando la leas? ¡Qué importa! ¡Pero claro que importa! Tantas letras, tanto tiempo, tantas madrugadas en que estuve esperando despierto a que llegara tu respuesta. Y eventualmente llegó, sí, y en más de una ocasión, pero jamás como lo esperaba. Siempre te mantuviste tan distante, tan extraña, tan tú. Y es que las respuestas no generaban más que mayor expectativa. Y expectante me mantuve, siempre alerta, dispuesto a continuar un intercambio tan injusto que podía derramarse en cualquier momento. Y así fue.
"Me he dado cuenta, estos últimos días, que tu imagen se ha difuminado tanto que ya no sé dónde están tus manos o tus pies, que me parece que tu cabeza está en el costado y tus ojos en algún lugar entre las rodillas y los muslos. Perdí tu sonrisa entre tu abdomen y tus miradas en un infinito espacio en blanco en el pecho. Del corazón, ni hablar. Ese se esfumó hace mucho, antes que todo, sin dejar rastro ni seña ni nota ni adiós. Con un inicio tan confuso que no sabía por dónde empezar a buscar, la capitulación fue inminente.
"Dos anteriores noticias iniciaron el largo andar. No recuerdo cuántos pasos han sido, pero sé que ahora ya no hay más camino. Quién partió no fuiste tú. Y no lo hice por iniciativa propia, te lo aseguro. La última llamada que te hice, la primera vez que los costos y el tiempo dejaron de importar. Me sigo preguntando si aquel cambio en tu voz fue sincero, si las lágrimas seguirán ahí esperando a que las recojas y las guardes, como un último recuerdo de lo que nunca llegó a completarse.
"Voltear atrás. Pensar que el tiempo no perdona, la distancia mucho menos, y el olvido, jamás. Atado a una consternada tinta, el papel parece que se quiere romper a sí mismo. La pluma rasga la superficie, como buscando un motivo para quedarse, para volver a escribir, para que no sea guardada con el resto de las cartas. Si acaso....
"Me despido de esta manera, con un final poco convincente, pero sin duda necesario. No sé que podría hacer para mejorarlo. No sé si el esfuerzo valdría la pena, todavía. No sé, no sé, no sé. No sé mucho, no sé nada. No sé qué pasará en el momento en que doble la hoja, la meta en el sobre y la ponga en mi ventana, esperando a que el viento la levante y te la lleve a ti.
"Disculpa la humedad. Te juro que no fue intencional. Y te juro que no volverá a pasar.
"Por favor, ya no respondas. No lo soportaría más."
No hay comentarios.:
Publicar un comentario