“(…)
(…)
(…)
…ahhh, aquí giras a la der… ¡¡izquierda!!”
Finalmente, y después de algunos minutos, llegué.
Sinceramente, preferiría no haber hecho ese trayecto de tal manera, y, aún más
sincero, preferiría jamás tener que volver a hacerlo. Resulta curioso haber terminado
la velada de tal forma, sobre todo porque inicialmente ni siquiera iba a terminar
a tales horas. En fin…
¿Qué se hace cuando la persona con la que, actualmente, menos
quisieras tener que ver, intenta de muchas maneras conocerte? Vaya, hasta
parece que anduvo preguntando, porque sabe cosas que… bueno, que estando en tal
posición no debería saber. ¡Cuánta sorpresa! ¿Será…? (…) ¿Y el otro? Desde su obligado
consentimiento, ya no mira tan agradablemente.
No fue sino una única pregunta lo que me incluyó, y después
fui simplemente una parte más, no a quien llevaban, sino algo que tenían que
dejar (y desviarse de la ruta por ello). Me fui desvaneciendo poco a poco,
olvidado temporalmente, mientras las palabras ajenas iban gradualmente
escuchándose más lejanas, y yo me perdía entre el oscuro paisaje a través de la
ventana, pensando en lo incómodo que era estar ahí, sentado, siendo más carga
que pasajero, detrás de la persona con la que menos quisiera tener que ver y que
desearía jamás haber conocido, y un desconocido de 5 horas que no parece estar
feliz.
Tan absorto estaba, viendo por la ventana, que casi pierdo
la calle donde debía pedir que doblara, y aún ya medio despierto, debo aceptar
que equivoqué la calle. Pero, ¿qué otra cosa pudo haber pasado? Ni bien has
asimilado bien la despedida y te encuentras con asuntos pasados, que además ni son
tuyos, sino ajenos. ¿Contaría como ser ignorado? Se siente como una barrera de
silencio, como si la luz no entrase, como si la cortesía se hubiese perdido al
pasar el umbral.
Tampoco es que tuviese algo que decir. No sé si deba, no sé si
me escuchen, no sé, no sé… Y eso es lo que lo hace incómodo. Aunque, sin duda,
es mejor que seguir contestando preguntas que sólo se responderían por simple
amabilidad, y por nada más.
No puedo esperar a llegar, a ver la hora e intentar no
despertar a nadie. Sé que esto no pasará inadvertido. Al menos, no para mí. No
sé si para ellos. O para… alguien más. Y me pregunto, ¿lo podrá imaginar?
Genial ! pasar desapercibido, desparecer en el paisaje... increíble :')
ResponderBorrar